El partido acepta que su adversario le impone, y en su terreno

Por: Benjamín Castro Guzmán*

La debilidad “no estructural” de Morena y la 4T es el debate defensivo. La debilidad estructural es, como es bien sabido, su composición, al estar integrada por “muchos pedazos” de ex prianistas sin compromiso con el proyecto delineado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y Claudia Sheinbaum.

La debilidad no estructural es que Morena enfrenta, día a día, un proceso de “cambio de régimen” que busca demoler, golpe tras golpe, la credibilidad del movimiento e inyectar desconfianza y temor entre su base social.

Muy probablemente dirigidos desde la embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México, se suceden a diario “escándalos de corrupción” dirigidos a hacer crecer el morbo de la gente y a despolitizarla, sustituyendo el mundo real con esas historietas.

Así, por ejemplo, tenemos ahora el escándalo de Marx Arriaga, despedido de la SEP, y sus acusaciones. Días antes, la presidenta autonómica de la Comunidad de Madrid, Isabel Diaz Ayuso, atacó a Mexico de “narco dictadura”.

Unos días antes, Julio Scherer lanzó un libro contra AMLO y su círculo más cercano. Antes de eso Adán Augusto renuncio a la coordinación de Morena en el Senado, dando pie a muchísimos rumores y críticas.

También se rumora la renuncia de Ricardo Monreal, mientras en Campeche la gobernadora se enfrenta a los diputados de Morena, etcétera, así como antes vinieron los escándalos de Andrés Manuel López Jr., los de Noroña y su mansión, el departamento de lujo de Mario Delgado y muchos otros más que es difícil memorizar.

Aunque AMLO enarboló la campaña contra la corrupción, esta bandera ha sido siempre de la derecha (remember Claudio X. González y USAID) y los círculos neo liberales, puesto que el axioma debajo de ellas es que la corrupción emana del Estado y que el sector privado y la banca son castos y puros.

El ataque de AMLO a la corrupción fue de otro tipo: a lo que él llamaba “corrupción sistémica y sistemática” (libro “La salida”), es decir, la confabulación, no solo para robar dinero público, sino para vender los bienes de la nación.

Cada vez que aparece uno de estos ataques o escándalos “anti corrupción”, los dirigentes y la militancia de Morena se aprestan a responder, tratando de “refutar” cada una de ellos y de probar que no son ciertos, etcétera, replicando y dándole mayor difusión a los mismos.

Como es bien sabido, la defensa en sí no sirve en el combate. La mejor defensa es siempre el ataque, pasar a la ofensiva, buscando siempre el flanco débil del adversario y no aceptando la pelea en el lugar y el terreno que él quiere imponer.

Por ejemplo: se acusa al gobierno de la 4T de ser un “narco gobierno”, cuando es bien sabido y está documentado que el sistema financiero occidental se sostiene del lavado de dinero que le sirve para ocultar su bancarrota. Somos muy pocos los que decimos y documentamos eso aquí en México. Igualmente, cuando se habla de la deuda de México y de cómo ha crecido con la 4T.

La deuda de los Estados Unidos, o bien, de Inglaterra o de Italia, por ejemplo, es descomunalmente superior a la de México, y crece minuto a minuto en miles de millones de dólares o euros. Es un sistema financiero en bancarrota al que México está sometido y mantiene a las economías estancadas o en ruinas, como en Europa.

Los bancos como Citibank, BBVA o HSBC, que juzgan a cada rato la economía mexicana o mandan a sus calificadoras (Fith, Moodys, etcétera) a criticar a Pemex o a la CFE, están en quiebra en sus países y viven de los rescates diarios (Fovaproas nocturnos) de parte de sus gobiernos y bancos centrales.

Hablan de corrupción en Morena, mientras tenemos enfrente el escándalo de J. Epstein, que involucra a toda la clase política de Estados Unidos y Europa, a los magnates de la las tecnologías, a los banqueros, a los gurús, como Chomsky, entre otros, que no solo implica corrupción, sino también degeneración y satanismo, y en México nadie lo menciona.

En fin, hasta este momento Morena y la 4T solo responde a lo que su enemigo les lanza y aceptan el debate que se les impone. Así se perdió Argentina, Chile, Ecuador, etcétera, es decir, con el mismo método, y quizá también dirigido desde la embajada de Estados Unidos en esos países.

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* El autor es empresario, analista y consejero nacional de Empresarios por la Cuarta Transformación (E4T), asociación civil conformada por propietarios de MiPyMes y emprendedores, afines al actual régimen en México.

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