{"id":1909,"date":"2026-04-01T05:00:27","date_gmt":"2026-04-01T11:00:27","guid":{"rendered":"https:\/\/vitralia.mx\/?p=1909"},"modified":"2026-04-02T12:08:22","modified_gmt":"2026-04-02T18:08:22","slug":"los-30-dias-que-despertaron-a-coahuila-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/2026\/04\/01\/los-30-dias-que-despertaron-a-coahuila-i\/","title":{"rendered":"Los 30 d\u00edas que despertaron a Coahuila (I)"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Hoy, el autor da inicio a una serie editorial que reconstruye, d\u00eda por d\u00eda, la Marcha a M\u00e9xico de 1984, una de las movilizaciones universitarias m\u00e1s importantes en la historia de Coahuila y del pa\u00eds.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>VITRALIA | Por Jaime Cleofas Mart\u00ednez Veloz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La marcha fue el coraz\u00f3n del Movimiento Pro Dignificaci\u00f3n Universitaria, un movimiento que naci\u00f3 para defender la democracia, la legalidad y la dignidad de la Universidad Aut\u00f3noma de Coahuila frente a la imposici\u00f3n y el silencio oficial.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante treinta d\u00edas, entre 200 y 300 universitarios caminamos desde Saltillo hasta la Ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Caminamos con miedo, con fr\u00edo, con ampollas, pero tambi\u00e9n con una convicci\u00f3n que no se pudo quebrar.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de hoy, en honor a quienes marcharon y quienes apoyaron la marcha y en especial a la memoria del compa\u00f1ero universitario, Juan Fernando Gallegos Monsiv\u00e1is \u201cel Kaliman\u201d asesinado antes de llegar la marcha a San Luis Potos\u00ed, publicar\u00e9 cada d\u00eda el cap\u00edtulo correspondiente al d\u00eda de la marcha, siguiendo el calendario real de 1984.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy comparto el D\u00eda 1, posteriormente el D\u00eda 2, y as\u00ed, hasta completar la traves\u00eda que convirti\u00f3 a una comunidad en columna, en voz y en camino.<\/p>\n\n\n\n<p>La memoria no es el pasado: es una forma de seguir caminando.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>D\u00eda 1 \u2013 Domingo de Ramos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>15 de abril de 1984.<\/p>\n\n\n\n<p>La marcha: cuando el asfalto despert\u00f3<\/p>\n\n\n\n<p>Saltillo amaneci\u00f3 ese Domingo de Ramos con un silencio raro, como si la ciudad hubiera presentido que algo estaba a punto de romperse. No era un silencio de misa ni de resurrecci\u00f3n. Era un silencio de antesala. De esos que se sienten en la piel, no en los o\u00eddos.<\/p>\n\n\n\n<p>La Plaza de Armas, que siempre hab\u00eda sido escenario de domingos familiares, de helados derriti\u00e9ndose y de ni\u00f1os correteando palomas, ese d\u00eda parec\u00eda otra cosa. Un animal viejo que despierta. Un altar civil. Un territorio que por fin recordaba que tambi\u00e9n pod\u00eda ser pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>La catedral, con su sombra larga, vigilaba desde arriba. El Palacio de Gobierno, con sus ventanas cerradas, fing\u00eda no ver. Y en medio, nosotros: estudiantes, maestros, trabajadores, madres, padres, novias, amigos. Unos 300 cuerpos. Una sola conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Saltillo en 1984 era una ciudad que se mov\u00eda despacio. Las calles ol\u00edan a pan dulce, a di\u00e9sel de cami\u00f3n urbano, a polvo que nunca se iba. La pol\u00edtica era un asunto de pocos, decidido en escritorios pesados y pasillos alfombrados. La UAC \u2014sin \u201cde Coahuila\u201d, sin maquillaje institucional\u2014 era un territorio en disputa. Y la imposici\u00f3n de Valeriano Vald\u00e9s hab\u00eda sido la gota que derram\u00f3 el vaso, el insulto que ya no se pod\u00eda tragar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e9 el micr\u00f3fono. No hab\u00eda opci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las autoridades hab\u00edan cerrado el di\u00e1logo.<\/p>\n\n\n\n<p>La ANUIES callaba.<\/p>\n\n\n\n<p>El gobernador se escond\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El rector se atrincheraba.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros, de pie.<\/p>\n\n\n\n<p>Dije que marchar\u00edamos a la Ciudad de M\u00e9xico. No por capricho. No por espect\u00e1culo. Por dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese instante uno est\u00e1 solo.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo frente a la gente que conf\u00eda en ti.<\/p>\n\n\n\n<p>Y no le puedes fallar.<\/p>\n\n\n\n<p>Record\u00e9 a Tania y Adriana. Me persign\u00e9 por dentro. Y salimos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los que caminaron<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la plaza estaban Alejandra Safa, el Oxxo, Ricalde, Flor, C\u00e9sar y su novia, Juan Fernando, do\u00f1a Silvia Montenegro, Virgilio Zepeda Cisneros, Fernando P\u00e9rez Charles, los compas del PST y del PSUM; Ide Zamora, \u201cla Morena\u201d el Cepill\u00edn, el Mexicano, Camilo Torres, Juan de Dios, Luis Egu\u00eda con sus ocurrencias, Ulises Medina y los Apaches de la PVC, los de Econom\u00eda con la Paloma al frente, Cruz Ruiz Negrete \u201cla Bruja\u201d, Juan Fernando Gallegos Monsiv\u00e1is \u201cel Kaliman\u201d, Isaac Montenegro, Chencho \u201cel cincuent\u00f3n\u201d Catoncillo, Gonzalo, de Ciencia Qu\u00edmicas, Anselmo Pinales Mancillas y su hermano menor, el Gary, los de las colonias Pancho Villa, Universidad Pueblo y Pueblo Insurgente; Luis \u00c1vila Proa, Chundo, Mario Valencia Hern\u00e1ndez, Candelaria Valdez Silva, Lucia Simental Rios, Oralia, Martha y sus hermanas, Juli\u00e1n Espinoza Tapia de la Pancho Villa, los de Enfermer\u00eda, el Tont\u00edn, los brigadistas de Arquitectura, las muchachas de Ciencias Qu\u00edmicas, las hermanas de Pinales, Monroy, Quico Charles, Juan mi hermano, el Torre\u00f3n, Pedro y Noyola, Marco Antonio Rodr\u00edguez, Carlos Villareal Zamora, la G\u00fcerita de la Nocturna, el chavalo que me encomend\u00f3 su madre, \u00c1ngel S\u00e1nchez de la XEKS y los Cachorros 1 y 2, entre muchos otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Y estaban tambi\u00e9n los que caminaron como si ya supieran que la historia los estaba mirando: Conrado Charles, Juan Jos\u00e9 Fraire, Rodolfo \u201cEl Chino\u201d Villarreal, Mar\u00eda Elena Alvarado, Carlos \u201cEl G\u00fcero\u201d de Le\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno con su historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno con su miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno con su dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>11:55 horas \u2013 La ciudad detr\u00e1s, la carretera adelante<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Atravesamos Saltillo como quien atraviesa un recuerdo que duele: Mercado Ju\u00e1rez, Teatro Garc\u00eda Carrillo, Avenida Presidente C\u00e1rdenas. Las calles con nombres de toreros nos vieron pasar como cuadrilla de dignidad. Benito Ju\u00e1rez, con el brazo extendido, parec\u00eda indicarnos el sur.<\/p>\n\n\n\n<p>Campo Redondo nos despidi\u00f3 con sus escuelas. El indio tlaxcalteca levant\u00f3 la mano en se\u00f1al de despedida. Las palmeras del desierto y los hoteles de paso nos dieron la bienvenida a la carretera 57.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La carretera 57: el comal del norte.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La carretera de Saltillo a Arteaga en 1984 era una l\u00ednea tensa entre dos mundos: la ciudad que dej\u00e1bamos atr\u00e1s y la sierra que se levantaba adelante como un animal dormido. Dos carriles apenas, tr\u00e1ileres impacientes, curvas que parec\u00edan cuchillos, sol que ca\u00eda a plomo.<\/p>\n\n\n\n<p>La 57 no era carretera: era prueba.<\/p>\n\n\n\n<p>Era frontera.<\/p>\n\n\n\n<p>Era advertencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los carros se amontonaban detr\u00e1s de nosotros. Conseguimos dos radios port\u00e1tiles. Organizamos el tr\u00e1nsito con banderas. Los patrulleros hac\u00edan como que no ve\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>No \u00e9ramos muchos.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero as\u00ed fu\u00e9ramos dos, el esfuerzo bastaba para exigir respeto.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Arteaga \u2013 Km 18 \u2013 16:00 horas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Arteaga en 1984 era un pueblo detenido en el tiempo. Casas de adobe, techos de teja, olor a le\u00f1a y a pan reci\u00e9n horneado. La plaza era un remanso de sombra bajo \u00e1rboles viejos que parec\u00edan saber m\u00e1s de resistencia que de bot\u00e1nica.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos al jard\u00edn frente a la iglesia de San Isidro Labrador. Comimos lo que cada quien tra\u00eda: tortas, s\u00e1ndwiches, agua. No hab\u00eda log\u00edstica. Solo convicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Esper\u00e1bamos que el gobernador apareciera. Que negociara. Que obligara al rector a repetir las elecciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni una se\u00f1al.<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio tambi\u00e9n es una forma de represi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los Chorros \u2013 Km 24 \u2013 19:40 horas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los Chorros es un tajo en la sierra. Un lugar donde la carretera se enrosca como serpiente y el viento baja helado desde los pinos. En 1984 era m\u00e1s agreste, m\u00e1s peligroso, m\u00e1s solitario. Un sitio donde uno entiende que la monta\u00f1a no perdona distracciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed hicimos el primer campamento.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed el fr\u00edo nos record\u00f3 que la dignidad tambi\u00e9n duele.<\/p>\n\n\n\n<p>Ampollas, labios partidos, entrepiernas rozadas, pies hinchados. Cada quien busc\u00f3 su rinconcito, su cobija, su lumbrita. Nadie se raj\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La organizaci\u00f3n: aprender caminando<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>No sab\u00edamos d\u00f3nde \u00edbamos a dormir. No sab\u00edamos qu\u00e9 \u00edbamos a comer. No sab\u00edamos c\u00f3mo \u00edbamos a sobrevivir treinta d\u00edas en la carretera. Pero sab\u00edamos por qu\u00e9 camin\u00e1bamos, y eso bastaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Los de Enfermer\u00eda improvisaron un servicio m\u00e9dico.<\/p>\n\n\n\n<p>Las madres voluntarias se adelantaban en veh\u00edculos para preparar comida.<\/p>\n\n\n\n<p>Los brigadistas de Arquitectura organizaban el tr\u00e1nsito.<\/p>\n\n\n\n<p>Los de Econom\u00eda hac\u00edan cuentas que nunca cuadraban.<\/p>\n\n\n\n<p>Los de Ciencias Qu\u00edmicas cargaban botiquines que parec\u00edan alquimia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Apaches cuidaban la retaguardia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Cachorros cuidaban el \u00e1nimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y todos cuid\u00e1bamos a todos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los informantes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Caminaban junto a nosotros \u201corejas\u201d, \u201ctiras\u201d, polic\u00edas. La Direcci\u00f3n Federal de Seguridad registraba cada paso. A\u00f1os despu\u00e9s, los archivos del CISEN confirmaron lo que ya sab\u00edamos: nos vigilaban como si fu\u00e9ramos ej\u00e9rcito invasor.<\/p>\n\n\n\n<p>Ellos contaban cuerpos.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros cont\u00e1bamos conciencias.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Testimonio de Conrado Charles<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl sol quemaba los cuerpos y enardec\u00eda nuestras cabezas. Poco antes del 15 de abril todo era entusiasmo por iniciar la loca aventura. Pens\u00e1bamos que no durar\u00eda ni dos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Me voy a la marcha, le dije a mi mam\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfNo te vas a llevar nada?, pregunt\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPara qu\u00e9?, respond\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto pisemos la carretera van a quitar a Valeriano.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>La ingenuidad tambi\u00e9n marcha. Y a veces es la m\u00e1s valiente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Reflexi\u00f3n final del d\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El primer d\u00eda fue bautismo de fuego. El cuerpo empez\u00f3 a hablar. La conciencia empez\u00f3 a caminar.<\/p>\n\n\n\n<p>La universidad dej\u00f3 de ser edificio. Se volvi\u00f3 columna. Se volvi\u00f3 voz. Se volvi\u00f3 marcha.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el asfalto, ese viejo testigo de derrotas, por un d\u00eda \u2014por este d\u00eda\u2014 se volvi\u00f3 conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"811\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/2--1024x811.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1911\" srcset=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/2--1024x811.jpeg 1024w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/2--300x238.jpeg 300w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/2--768x609.jpeg 768w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/2-.jpeg 1272w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"721\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/5--1024x721.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1912\" srcset=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/5--1024x721.jpeg 1024w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/5--300x211.jpeg 300w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/5--768x541.jpeg 768w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/5-.jpeg 1352w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"773\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/9--1024x773.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1913\" srcset=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/9--1024x773.jpeg 1024w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/9--300x226.jpeg 300w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/9--768x580.jpeg 768w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/9-.jpeg 1304w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"452\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/14--1024x452.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1914\" srcset=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/14--1024x452.jpeg 1024w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/14--300x133.jpeg 300w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/14--768x339.jpeg 768w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/14-.jpeg 1528w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"522\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/16-.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1915\" srcset=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/16-.jpeg 1024w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/16--300x153.jpeg 300w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/16--768x392.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div><p id=\"pvc_stats_1909\" class=\"pvc_stats all  \" data-element-id=\"1909\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon small\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p><div class=\"pvc_clear\"><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy, el autor da inicio a una serie editorial que reconstruye, d\u00eda por d\u00eda, la Marcha a M\u00e9xico de 1984, una de las movilizaciones universitarias m\u00e1s importantes en la historia de Coahuila y del pa\u00eds. VITRALIA | Por Jaime Cleofas Mart\u00ednez Veloz La marcha fue el coraz\u00f3n del Movimiento Pro Dignificaci\u00f3n Universitaria, un movimiento que [&hellip;]<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_1909\" class=\"pvc_stats all  \" data-element-id=\"1909\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon small\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1910,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[49],"tags":[],"class_list":["post-1909","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1909","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1909"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1909\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1916,"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1909\/revisions\/1916"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1910"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1909"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1909"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1909"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}