{"id":1977,"date":"2026-04-06T12:11:09","date_gmt":"2026-04-06T18:11:09","guid":{"rendered":"https:\/\/vitralia.mx\/?p=1977"},"modified":"2026-04-06T12:13:03","modified_gmt":"2026-04-06T18:13:03","slug":"los-30-dias-que-despertaron-a-coahuila-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/2026\/04\/06\/los-30-dias-que-despertaron-a-coahuila-iii\/","title":{"rendered":"Los 30 d\u00edas que despertaron a Coahuila (III)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>D\u00edas del 3 al 17 de abril de 1984&#8230; A las 7:15, seg\u00fan el ojo vigilante de la DFS, \u201cse reanud\u00f3 la marcha de 150 personas\u2026\u00bb hay batallas que se pierden si uno deja de caminar.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>VITRALIA | Por Jaime Cleofas Mart\u00ednez Veloz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Martes de Pascua: maicena, rabietas burguesas y la sombra de la DFS.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A las seis de la ma\u00f1ana, cuando el fr\u00edo muerde sin pedir permiso y el monte todav\u00eda no decide si amanecer, escuch\u00e9 la voz temblorosa de El T\u00edvoli Monta\u00f1\u00e9s. Su nombre verdadero: Luis Adolfo Monta\u00f1ez Narro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquel tiempo, estudiante universitario, parte de las filas de apoyo a Cat\u00f3n. Hoy, un profesional respetado, dedicado a la educaci\u00f3n p\u00fablica en Saltillo. Pero en 1984 era otra cosa: era la contradicci\u00f3n hecha persona, el burgu\u00e9s que se rebelaba contra su propio espejo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con los dientes chocando como matracas y el alma hecha nudo, grit\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u201c\u00a1Yo qu\u00e9 chingaos hago aqu\u00ed, si soy burgu\u00e9s!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ah\u00ed estaba: el burgu\u00e9s m\u00e1s digno del proletariado, el m\u00e1s quejumbroso de los valientes, el m\u00e1s fr\u00e1gil de los imprescindibles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque la marcha \u2014esa maestra severa\u2014 no ped\u00eda pureza ideol\u00f3gica. Ped\u00eda entrega. Y Luis Adolfo, sin saberlo, ya estaba pagando su cuota de redenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tufo colectivo era ya una leyenda ambulante. El pelo duro como piedra. Los paliacates, m\u00e1s que s\u00edmbolo, eran herramienta para domar la pelambrera. Caf\u00e9 negro con pan y a seguirle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a>A las 7:15, seg\u00fan el ojo vigilante de la DFS, \u201cse reanud\u00f3 la marcha de 150 personas\u2026 en su mayor\u00eda estudiantes del Comit\u00e9 Prodignificaci\u00f3n de la UAC y colonos del PST y PSUM\u201d.<\/a> Ellos lo escrib\u00edan como quien registra ganado. Nosotros lo viv\u00edamos como quien defiende la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Camino, heridas y dudas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quince kil\u00f3metros adelante, un ranchito nos abri\u00f3 puertas y ba\u00f1os. Las mujeres agradecieron. Las brigadas iban y ven\u00edan de Saltillo. Comida hab\u00eda: lonches, naranjas, cobijas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que faltaba era piel en los pies. Las ampollas ard\u00edan como brasas. Cuando reventaban, la sangre y los calcetines se mezclaban en una receta dolorosa que terminaba en pus y costras. Descubrimos la maicena como aliada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Zenia, estudiante de Enfermer\u00eda, sobaba m\u00fasculos tensos y piernas acalambradas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La marcha tambi\u00e9n era hospital, tambi\u00e9n era escuela, tambi\u00e9n era casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras nosotros cur\u00e1bamos pies, la DFS anotaba que \u201clos marchistas invaden los dos carriles\u2026 deteniendo a los conductores para pedir ayuda econ\u00f3mica\u201d. Ellos ve\u00edan caos. Nosotros ve\u00edamos solidaridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>San Rafael: polvo, bufandas y dignidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Casi de noche llegamos a San Rafael. Los campesinos nos prestaron un galer\u00f3n. Algunos se ba\u00f1aron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La esposa de Cat\u00f3n, energ\u00eda inagotable, dirig\u00eda el apoyo log\u00edstico como si organizara una revoluci\u00f3n dom\u00e9stica. Me llev\u00f3 una bufanda. Mis bronquios lo agradecieron. En medio del polvo, los gestos peque\u00f1os eran monumentales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La DFS, desde su torre de vigilancia, reportaba que \u201clos aproximadamente 160 estudiantes contin\u00faan su marcha pac\u00edficamente\u201d. Pac\u00edficamente, s\u00ed. Pero por dentro nos estaba llevando la chingada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Linares: el tel\u00e9fono, la bronca y la sombra de la DFS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya entrada la noche viaj\u00e9 con una brigada a Linares Nuevo Le\u00f3n para hablar con Cat\u00f3n. Nada. Las autoridades cerradas. Valeriano firme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ah\u00ed apareci\u00f3 \u00e9l: Berrier, el agente de Gobernaci\u00f3n asignado a fastidiar todo lo que pudiera. La sombra con credencial. El bur\u00f3crata del hostigamiento. Lleg\u00f3 antes que nosotros a la caseta telef\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le orden\u00f3 al operador que no nos tramitara llamadas. No lo logr\u00f3. Pero dej\u00f3 claro su oficio: entorpecer, provocar, desgastar. Era un soldado del \u201cno se puede\u201d. Un especialista en poner piedras en el camino ajeno. Un peque\u00f1o tirano de pasillo gubernamental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hubo empujones, reclamaciones y una conclusi\u00f3n colectiva que sali\u00f3 del alma:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u201cPor eso los contratan, por ojetes.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tanto, en su informe, la DFS escrib\u00eda con la frialdad de un bistur\u00ed: \u201cNo se han registrado incidentes.\u201d Claro. Para ellos, la dignidad no cuenta como incidente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Regreso al campamento: rabia, fragilidad y fogatas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al volver, encontramos al Mexicano con un palo en la mano buscando a Sosa porque cre\u00eda que se hab\u00eda robado unos jugos. Aclaramos. No pas\u00f3 a mayores. Pero el coraje ya se hab\u00eda soltado. La fragilidad tambi\u00e9n. La marcha no solo era pol\u00edtica: era humana. Y lo humano duele.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las fogatas iluminaron la noche. El fuego no calentaba mucho, pero sosten\u00eda el esp\u00edritu. Algunos cantaban. Otros lloraban en silencio. Otros simplemente miraban el horizonte, como si all\u00e1 adelante estuviera el pa\u00eds que quer\u00edamos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La DFS, desde su mundo de sellos y m\u00e1quinas de escribir, anotaba que \u201cpernoctar\u00e1n en el Poblado de La Paz\u2026 y reanudar\u00e1n su marcha a las 7:00 horas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ellos contaban kil\u00f3metros. Nosotros cont\u00e1bamos ampollas, dudas, esperanzas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El T\u00edvoli, la contradicci\u00f3n que camina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa noche, mientras el viento se colaba entre las cobijas, pens\u00e9 en Luis Adolfo Monta\u00f1ez Narro. En su rabieta burguesa. En su terquedad para seguir. En su forma de convertir la queja en impulso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Era la prueba viviente de que la dignidad no tiene clase social. Que la conciencia llega por caminos misteriosos. Que a veces los m\u00e1s fr\u00e1giles son los que sostienen la historia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cierre: las preguntas que uno se hace cuando el llano te desnuda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y cuando la noche cay\u00f3 sobre el campamento, cuando las fogatas ya no calentaban, pero segu\u00edan alumbrando, me qued\u00e9 mirando el llano. Ese llano que no perdona, que no consuela, que no responde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ah\u00ed, en ese silencio que corta, empezaron las preguntas que uno no dice en voz alta porque teme que se escapen y se vuelvan verdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfDe veras podremos llegar? \u00bfDe veras servir\u00e1 de algo? \u00bfDe veras vale la pena este dolor que no se ve, este cansancio que no se dice, esta rabia que se guarda para no quebrar al compa\u00f1ero de al lado? \u00bfDe veras soy yo el que debe estar aqu\u00ed? \u00bfDe veras tengo con qu\u00e9? \u00bfDe veras aguanto otro d\u00eda? \u00bfDe veras aguanto otro paso?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El llano no respondi\u00f3. El viento tampoco. Las estrellas, menos. Y entonces entend\u00ed que la respuesta no ven\u00eda de afuera. Que la respuesta era uno mismo. Que la marcha no era un camino: era un espejo. Y que en ese espejo uno se ve sin adornos, sin discursos, sin t\u00edtulos, sin historia. Solo uno. Con sus pies rotos, su terquedad intacta y su dignidad a prueba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ah\u00ed, en medio del llano, me dije \u2014sin voz, sin gesto, sin testigos\u2014 que no pod\u00eda rendirme. Que no pod\u00eda fallarle a los que ven\u00edan atr\u00e1s, ni a los que ven\u00edan adelante, ni a los que ya no pod\u00edan caminar. Que no pod\u00eda fallarme a m\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que si el pa\u00eds estaba roto, alguien ten\u00eda que caminarlo para volver a nombrarlo. Que si la universidad estaba secuestrada, alguien ten\u00eda que abrirle camino a la verdad. Que si la dignidad estaba herida, alguien ten\u00eda que cargarla, aunque pesara m\u00e1s que la mochila.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y as\u00ed, sin \u00e9pica, sin aplausos, sin discursos, asum\u00ed el reto. No como h\u00e9roe \u2014que no lo era\u2014, sino como hombre que sabe que hay batallas que se pierden si uno deja de caminar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seguir, aunque por dentro te estuviera llevando la chingada. Seguir, aunque la DFS vigilara. Seguir, aunque Berrier jodiera. Seguir, aunque el pa\u00eds pareciera sordo. Seguir, porque detenerse era aceptar que ten\u00edan raz\u00f3n los que quer\u00edan vernos cansados, divididos, derrotados. Seguir, porque la marcha no era solo protesta. Era destino. Era memoria. Era futuro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y as\u00ed, con las preguntas todav\u00eda ardiendo, con el llano como testigo y con la noche como manta, me acost\u00e9 sabiendo que al amanecer habr\u00eda que volver a hacerlo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">poner un pie delante del otro<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">y caminar<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">hasta que el pa\u00eds despertara.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"465\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Image-2026-04-03-at-8.18.38-PM-1-1024x465.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1983\" srcset=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Image-2026-04-03-at-8.18.38-PM-1-1024x465.jpeg 1024w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Image-2026-04-03-at-8.18.38-PM-1-300x136.jpeg 300w, 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VITRALIA | Por Jaime Cleofas Mart\u00ednez Veloz Martes de Pascua: maicena, rabietas burguesas y la sombra de la DFS. [&hellip;]<\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n<p id=\"pvc_stats_1977\" class=\"pvc_stats all  \" data-element-id=\"1977\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon small\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1978,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[30,49],"tags":[],"class_list":["post-1977","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1977","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1977"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1977\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1987,"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1977\/revisions\/1987"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1978"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1977"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1977"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1977"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}