{"id":2028,"date":"2026-04-10T05:00:16","date_gmt":"2026-04-10T11:00:16","guid":{"rendered":"https:\/\/vitralia.mx\/?p=2028"},"modified":"2026-04-09T20:28:19","modified_gmt":"2026-04-10T02:28:19","slug":"los-30-dias-que-despertaron-a-coahuila-vii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/2026\/04\/10\/los-30-dias-que-despertaron-a-coahuila-vii\/","title":{"rendered":"Los 30 d\u00edas que despertaron a Coahuila (VII)"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>D\u00cdA 7, S\u00e1bado Santo &#8230; Pancho se plant\u00f3 en medio del monte y les cont\u00f3 lo que en Saltillo se dec\u00eda de la marcha; les explic\u00f3 c\u00f3mo la ciudad empezaba a vibrar con nuestro paso; c\u00f3mo las madres, los vecinos, los estudiantes, los que nunca salen en los peri\u00f3dicos, ya hablaban de nosotros como si fu\u00e9ramos una esperanza que se mov\u00eda a pie.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>VITRALIA | Por Jaime Cleofas Mart\u00ednez Veloz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda amaneci\u00f3 en el Ejido La Laguna como amanecen los d\u00edas que importan: sin pedir permiso.<\/p>\n\n\n\n<p>Era S\u00e1bado de Gloria, pero el aire no ol\u00eda a incienso. Olfateaba uno y encontraba, m\u00e1s bien, el rastro de un diablo chamuscado, ese que el gobernador hab\u00eda invocado cuando decidi\u00f3 quemarse apoyando a Valeriano. Nosotros, en cambio, ol\u00edamos a determinaci\u00f3n, a piel curtida, a ampolla que ya aprendi\u00f3 a no doler.<\/p>\n\n\n\n<p>A las 7:50 \u2014dice la DFS, que todo lo mira y nada entiende\u2014 \u201creanudamos el movimiento\u201d. Para ellos, un dato. Para m\u00ed, una ceremonia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La frontera: ese filo donde el pa\u00eds cambia de piel<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cruzamos hacia San Luis Potos\u00ed. La frontera no era una l\u00ednea: era un susurro del territorio, una ceja levantada del pa\u00eds que parec\u00eda decirnos: \u201cYa los vi. Sigan.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed tambi\u00e9n los de la Polic\u00eda Federal de Caminos hac\u00edan lo que mejor sab\u00edan hacer:<\/p>\n\n\n\n<p>nada \u00fatil. Y por eso se llevaban su buena raci\u00f3n de mentadas. Quiz\u00e1 cuidar marchistas les imped\u00eda dedicarse a su deporte favorito: morder traileros.<\/p>\n\n\n\n<p>La vigilancia era una sombra torpe. La DFS anotaba cada envase, cada paso, cada bocado. Pero no pod\u00eda anotar lo que importaba: que la carretera 57 estaba floreciendo. Primavera en los bordes del asfalto. Flores que parec\u00edan decirnos: \u201cNo est\u00e1n solos.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Pancho Navarro y la ciencia de la solidaridad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pancho Navarro Montenegro hab\u00eda llegado un d\u00eda antes, junto con Magdalena Garc\u00eda Rosas, nuestra querida Magda, que siempre tra\u00eda en los ojos esa mezcla de ternura y firmeza que s\u00f3lo tienen las mujeres que saben organizar la vida en medio del caos.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegaron con un cargamento que parec\u00eda milagro: alimentos, medicinas, palabras, presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pancho ven\u00eda cansado, s\u00ed, pero el cansancio en \u00e9l era como el polvo en la carretera: se sacud\u00eda y segu\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda 7 amaneci\u00f3 con \u00e9l recargado de pilas, como si la noche le hubiera devuelto no s\u00f3lo el sue\u00f1o, sino el sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Junto a las compa\u00f1eras de la Colonia Pueblo Insurgente y las compa\u00f1eras de las colonias Universidad Pueblo y Pancho Villa, responsables de la cocina, Pancho se plant\u00f3 en medio del monte y les habl\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Les cont\u00f3 lo que en Saltillo se dec\u00eda de la marcha, c\u00f3mo la ciudad empezaba a vibrar con nuestro paso, c\u00f3mo las madres, los vecinos, los estudiantes, los que nunca salen en los peri\u00f3dicos, ya hablaban de nosotros como si fu\u00e9ramos una esperanza que se mov\u00eda a pie.<\/p>\n\n\n\n<p>Pancho no grit\u00f3. No necesit\u00f3 hacerlo. Su voz ten\u00eda esa gravedad que s\u00f3lo tienen los hombres que han visto mucho y aun as\u00ed siguen creyendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando termin\u00f3, las encargadas de la cocina \u2014esas mujeres que sosten\u00edan la marcha con cucharones, ollas y paciencia\u2014 le aplaudieron.<\/p>\n\n\n\n<p>Y como gesto de cari\u00f1o, le ofrecieron el plato especial de la marcha: papas con huevo, o \u201cpapas a huevo\u201d, como dec\u00eda Camilo Torres, con esa mezcla de humor y hambre que s\u00f3lo se entiende caminando. Magda sonre\u00eda. Ella sab\u00eda que la revoluci\u00f3n tambi\u00e9n se cocina.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Marco Gonz\u00e1lez: cuando la carretera se vuelve aula<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Al mediod\u00eda, Marco Antonio \u201cEl Te\u00f3rico\u201d Gonz\u00e1lez pidi\u00f3 la palabra. Nos detuvimos a la orilla de la carretera \u2014esa l\u00ednea que es herida, aula y altar\u2014 y Marco habl\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>No repetir\u00e9 sus palabras exactas, pero s\u00ed su esp\u00edritu: Que el villeguismo estaba roto. Que la universidad no era hacienda ni empresa. Que la democracia se construye caminando. Que Armando y yo coincid\u00edamos en lo esencial: dignificar y democratizar la Universidad. Que la victoria no estaba lejos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando termin\u00f3, el aplauso fue un\u00e1nime. Ese d\u00eda, la carretera fue universidad. Y nosotros, estudiantes de un pa\u00eds que todav\u00eda no sab\u00eda que estaba aprendiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>La Brigada de Ciencias Qu\u00edmicas: donde la fe, la disciplina y la ciencia tambi\u00e9n caminan. Ciencias Qu\u00edmicas siempre fue un territorio aparte dentro de la Universidad. Un laboratorio donde se mezclaban f\u00f3rmulas, precariedades, sue\u00f1os y resistencias. Ah\u00ed se aprend\u00eda a medir con precisi\u00f3n, pero tambi\u00e9n a sobrevivir con ingenio. Por eso, cuando la marcha arranc\u00f3, la brigada de Ciencias Qu\u00edmicas no s\u00f3lo se sum\u00f3: se volvi\u00f3 columna vertebral.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Choper: el que hac\u00eda que todo caminara<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Rodolfo \u201cEl Choper\u201d Guti\u00e9rrez no era un simple estudiante. Era un sistema circulatorio entero dentro de la marcha. Mientras otros discut\u00edamos, analiz\u00e1bamos, areng\u00e1bamos o filosof\u00e1bamos, El Choper hac\u00eda que las cosas sucedieran.<\/p>\n\n\n\n<p>Organizaba brigadas de estudiantes. Trasladaba alimentos. Mov\u00eda a las compa\u00f1eras encargadas de las cocinas. Consegu\u00eda medicamentos. Distribu\u00eda volantes. Coordinaba relevos.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cuando algo faltaba, \u00e9l ya lo hab\u00eda resuelto antes de que alguien lo pidiera. Si la marcha era un cuerpo, El Choper era el coraz\u00f3n log\u00edstico, ese que late sin hacer ruido, pero sin el cual nada vive. Fue uno de los grandes pilares de la Marcha.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La Oraci\u00f3n el reactivo espiritual<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La brigada \u2014Gonzalo Rodr\u00edguez G\u00e1mez, Ram\u00f3n Castillo y El Choper\u2014 ten\u00eda un ritual que me conmov\u00eda: antes de arrancar, se reun\u00edan y rezaban una oraci\u00f3n, todos los marchistas, ve\u00edan con respeto ese acto tan \u00edntimo y tan sagrado. Yo los ve\u00eda y pensaba: La fe tambi\u00e9n se camina.<\/p>\n\n\n\n<p>Gonzalo avanz\u00f3 hasta San Luis Potos\u00ed con la serenidad de quien sabe que la constancia es un reactivo. Paso firme, palabra justa, solidaridad sin aspavientos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El m\u00e9todo cient\u00edfico aplicado al cansancio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los de Ciencias Qu\u00edmicas eran los primeros en organizar relevos, los primeros en ofrecer agua, los primeros en cargar mochilas ajenas, los primeros en poner orden cuando el cansancio amenazaba con desbordarnos. La marcha necesitaba coraz\u00f3n, s\u00ed, pero tambi\u00e9n necesitaba m\u00e9todo. Y ellos lo ten\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>El dato chusco de la DFS: la ciencia contra la ignorancia. En su informe, la DFS escribi\u00f3 con solemnidad: \u201cSe detect\u00f3 la presencia del estudiante de Econom\u00eda, GARY WOLKER, de nacionalidad estadounidense (raza negra), simpatizante del movimiento.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Yo no sab\u00eda si re\u00edr o preocuparme. Mientras la ciencia caminaba con nosotros, la ignorancia nos vigilaba desde las sombras.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La qu\u00edmica de la marcha<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando pienso en la brigada de Ciencias Qu\u00edmicas, pienso en esto: en Gonzalo avanzando con la serenidad de quien sabe que la constancia es una forma de oraci\u00f3n; en Ram\u00f3n Castillo cuidando, organizando, alentando; en El Choper, que no caminaba: operaba, sosten\u00eda, articulaba, hac\u00eda posible;<\/p>\n\n\n\n<p>En los estudiantes que mezclaban disciplina cient\u00edfica con devoci\u00f3n popular; en la Virgen de El Chorro acompa\u00f1ando como un reactivo espiritual; en la primavera floreciendo a los lados de la carretera; en el polvo pegado a las batas imaginarias de quienes, a\u00fan lejos del laboratorio, segu\u00edan siendo qu\u00edmicos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La avanzada a Matehuala: cuando la marcha se vuelve pa\u00eds<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Antes de llegar a Matehuala enviamos una avanzada. Hab\u00eda que repartir volantes, hablar con la prensa, desmentir un libelo que nos llamaba \u201cv\u00e1ndalos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Armando se adelant\u00f3 y consigui\u00f3 que el Primer Regidor ofreciera el Centro Recreativo para asearnos y descansar. La DFS lo anot\u00f3 como tr\u00e1mite. Yo lo viv\u00ed como un reconocimiento pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, en Saltillo, las madres preparaban su propia marcha. En Monclova, la brigada catonista buscaba apoyo. La marcha se multiplicaba como una idea que ya nadie pod\u00eda detener.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La hospitalidad: cuando el pa\u00eds se mira en sus caminantes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los poblados \u2014La Paz, San Jos\u00e9 de las Ra\u00edces, San Rafael, San Roberto\u2014<\/p>\n\n\n\n<p>nos recib\u00edan con comida, sombra y admiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los automovilistas que iban o ven\u00edan de la Ciudad de M\u00e9xico se solidarizaban al conocer nuestros motivos. La DFS lo anotaba con frialdad. Yo lo viv\u00eda como un pa\u00eds despertando.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La noche: polvo, deseo y disciplina<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Acampamos a 25 kil\u00f3metros de Matehuala. El polvo del d\u00eda se me hab\u00eda pegado a la piel como una segunda memoria. La noche era f\u00e9rtil para la nostalgia\u2026 y para la pasi\u00f3n. Despu\u00e9s de siete d\u00edas, empezaron a formarse parejas: Paty y Camilo; Cande y Mario.<\/p>\n\n\n\n<p>Y, sin embargo, quienes encabez\u00e1bamos la marcha tuvimos que morderse las ansias, guardar compostura, mantener la autoridad moral frente a j\u00f3venes que ya no obedec\u00edan \u00f3rdenes, sino sue\u00f1os compartidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Dorm\u00ed bajo un cielo lleno de estrellas, con el cuerpo rendido y el esp\u00edritu encendido.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cierre: 209 kil\u00f3metros despu\u00e9s<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La DFS anot\u00f3 que llev\u00e1bamos 209 kil\u00f3metros recorridos desde Saltillo. Para ellos, un n\u00famero. Para m\u00ed, una transformaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El s\u00e9ptimo d\u00eda termin\u00f3 con la certeza de que la marcha ya no era protesta: era creaci\u00f3n. Era universidad caminando. Era pa\u00eds pens\u00e1ndose. Era dignidad en movimiento.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"604\" height=\"338\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/WhatsApp-Image-2026-04-09-at-9.10.17-AM.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2030\" style=\"aspect-ratio:1.7869964100518547;width:840px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/WhatsApp-Image-2026-04-09-at-9.10.17-AM.jpeg 604w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/WhatsApp-Image-2026-04-09-at-9.10.17-AM-300x168.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 604px) 100vw, 604px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"604\" height=\"254\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/WhatsApp-Image-2026-04-09-at-9.10.32-AM.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2031\" style=\"width:840px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/WhatsApp-Image-2026-04-09-at-9.10.32-AM.jpeg 604w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/WhatsApp-Image-2026-04-09-at-9.10.32-AM-300x126.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 604px) 100vw, 604px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"507\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Guitarra-1024x507.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2032\" srcset=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Guitarra-1024x507.jpg 1024w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Guitarra-300x149.jpg 300w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Guitarra-768x380.jpg 768w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Guitarra.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"413\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Presentacion1-1024x413.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2033\" srcset=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Presentacion1-1024x413.jpg 1024w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Presentacion1-300x121.jpg 300w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Presentacion1-768x310.jpg 768w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Presentacion1.jpg 1254w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div><p id=\"pvc_stats_2028\" class=\"pvc_stats all  \" data-element-id=\"2028\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon small\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p><div class=\"pvc_clear\"><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00cdA 7, S\u00e1bado Santo &#8230; 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