{"id":2044,"date":"2026-04-12T00:08:56","date_gmt":"2026-04-12T06:08:56","guid":{"rendered":"https:\/\/vitralia.mx\/?p=2044"},"modified":"2026-04-12T00:10:49","modified_gmt":"2026-04-12T06:10:49","slug":"el-desierto-lagunero-mi-maestro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/2026\/04\/12\/el-desierto-lagunero-mi-maestro\/","title":{"rendered":"El desierto lagunero, mi maestro"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong><em>Con las im\u00e1genes recreadas de mis dos carteles para que, quien lea, pueda ver lo que estos dise\u00f1os significaron en su momento.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>VITRALIA | Por Jaime Cleofas Mart\u00ednez Veloz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dicen que el desierto no est\u00e1 hecho de arena, sino de silencios. Y yo, que llegu\u00e9 a Saltillo a estudiar Arquitectura porque en Torre\u00f3n no exist\u00eda esa carrera, aprend\u00ed pronto que esos silencios tambi\u00e9n ense\u00f1an.<\/p>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda 18 a\u00f1os. Pero la edad no importa cuando uno est\u00e1 aprendiendo a escuchar.<\/p>\n\n\n\n<p>Ganaba ochocientos pesos al mes como dibujante en Catastro, en la esquina donde Obreg\u00f3n y Victoria se cruzan como dos caminos que no saben si se encuentran o se despiden.<\/p>\n\n\n\n<p>Ah\u00ed, entre planos y tinta, descubr\u00ed que un l\u00e1piz puede ser br\u00fajula, machete o espejo. Pero no caminaba solo. En el desierto nadie camina solo.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo conceptual, me acompa\u00f1aba mi t\u00edo y gu\u00eda, Rodolfo Veloz Ba\u00f1uelos. Con \u00e9l discut\u00eda lo que no cab\u00eda en los peri\u00f3dicos: la herida detr\u00e1s de la estad\u00edstica, la injusticia que se esconde en los n\u00fameros, la necesidad de ponerle rostro a lo que el Estado prefer\u00eda mantener en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Rodolfo era \u2014como dir\u00eda el Subcomandante Marcos\u2014 uno de esos maestros que no se presentan como maestros, pero que te ense\u00f1an a mirar el mundo con otros ojos. \u00c9l me ense\u00f1\u00f3 que antes de dibujar, hay que escuchar.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo t\u00e9cnico, en el trazo y la composici\u00f3n, me acompa\u00f1aba Marco Antonio Orta Rodr\u00edguez, entonces casi pasante de Arquitectura y mi jefe inmediato en Catastro.<\/p>\n\n\n\n<p>Con \u00e9l aprend\u00ed que el dise\u00f1o tambi\u00e9n es \u00e9tica: que cada l\u00ednea tiene un porqu\u00e9, que cada vac\u00edo dice algo, que cada decisi\u00f3n visual es una toma de posici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Orta, que despu\u00e9s ser\u00eda un referente de la arquitectura en Saltillo, me ense\u00f1\u00f3 que un cartel no solo se ve: se sostiene.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El llamado del desierto<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda, escuch\u00e9 que buscaban carteles. No era un concurso: era un llamado. El desierto habla as\u00ed, disfrazado de convocatoria oficial.<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00e9 un l\u00e1piz. Tom\u00e9 aire. Y dibuj\u00e9 cuatro rostros de ni\u00f1os. Tres blancos. Uno gris. No era un dibujo: era una grieta. Una grieta por donde se asomaba la verdad: uno de cada cuatro ni\u00f1os no iba a la escuela. A ese cartel lo llam\u00e9 El Cuarto Coahuilense.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy incluyo aqu\u00ed la imagen recreada, para que quien lea pueda ver lo que yo vi entonces: la estad\u00edstica convertida en rostro, la denuncia convertida en silencio que duele, la infancia convertida en espejo. Gan\u00f3 el primer lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero los premios no importan cuando uno dibuja para que el silencio deje de ser silencio. El desierto, sin embargo, no hab\u00eda terminado de hablarme. Pidi\u00f3 otra imagen. Otra herida. Otro espejo.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed naci\u00f3 Vencimos al Desierto. No como un triunfo, sino como un reconocimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque aqu\u00ed, donde el sol cae como sentencia, la gente aprendi\u00f3 a levantar ciudades con las manos, con la terquedad, con la esperanza que no se rinde, aunque el horizonte parezca infinito.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese cartel obtuvo el tercer lugar. Y hoy tambi\u00e9n incluyo aqu\u00ed su imagen recreada, para que quien lea pueda ver lo que yo entend\u00ed entonces: que vencer al desierto no es una victoria, es una forma de escuchar.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre ambos premios junt\u00e9 4,500 pesos, m\u00e1s de cinco meses de mi salario. Pero aquello no era dinero: era un puente. Con ese puente compr\u00e9 materiales y una grabadora que tragaba casetes y devolv\u00eda canciones que me acompa\u00f1aban mientras dibujaba planos que parec\u00edan mapas hacia un futuro que a\u00fan no sab\u00eda pronunciar.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen que en La Laguna uno no nace: se levanta. Y yo me levant\u00e9 as\u00ed: con tinta en las manos, con m\u00fasica en la madrugada, con Rodolfo sembr\u00e1ndome preguntas, con Orta afinando mis l\u00edneas, con el desierto susurr\u00e1ndome al o\u00eddo, y con la certeza de que un dibujo puede ser un acto de rebeld\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, cuando el viento vuelve a mover el polvo, cierro los ojos y escucho. El desierto sigue ah\u00ed, diciendo mi nombre en voz baja. Record\u00e1ndome que aquel muchacho de 18 a\u00f1os no dibuj\u00f3 dos carteles: dibuj\u00f3 su destino. Porque vencer al desierto no es una victoria. Es una forma de escuchar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"655\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Carteles-1024x655.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2046\" srcset=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Carteles-1024x655.jpeg 1024w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Carteles-300x192.jpeg 300w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Carteles-768x491.jpeg 768w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Carteles.jpeg 1448w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lo que significa ser lagunero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y antes de terminar, d\u00e9jame decir algo que no cabe en los carteles, ni en los premios, ni en las recreaciones que hoy comparto para que quien lea pueda ver lo que yo vi a los 18 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser lagunero no es un gentilicio. Es una forma de estar parado en el mundo. Ser lagunero es saber que el desierto no se vence: se negocia con \u00e9l. Es entender que el sol no perdona, pero tampoco miente. Es caminar con la espalda recta, aunque el viento venga de frente. Es cargar con la historia de quienes hicieron brotar agua donde solo hab\u00eda polvo, y hacerlo sin presumirlo, porque ac\u00e1 la soberbia se seca m\u00e1s r\u00e1pido que la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser lagunero es levantarse temprano no por disciplina, sino porque el horizonte llama. Es hablar fuerte, re\u00edr fuerte, trabajar fuerte, querer fuerte. Es desconfiar de los discursos, pero creer en las manos. Es saber que la esperanza no es un sentimiento: es una herramienta.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser lagunero es mirar el desierto y decirle: \u201cYo tambi\u00e9n soy terco\u201d. Es recordar que aqu\u00ed nadie nace solo: nos levantamos entre todos, como quien empuja una puerta pesada que no se abre si no se empuja en colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser lagunero es llevar en la piel el polvo, en la voz el viento, y en la memoria el agua que cost\u00f3 sangre. Es no olvidar que venimos de gente que convirti\u00f3 la nada en algo, y el algo en casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, cuando cierro los ojos y escucho al desierto decir mi nombre, entiendo que no me habla solo a m\u00ed. Habla a todos los que nacimos \u2014o nos levantamos\u2014 en La Laguna. A todos los que sabemos que este lugar no es un territorio: es una manera de resistir.<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces lo comprendo: que aquellos dos carteles que dibuj\u00e9 a los 18 a\u00f1os no eran solo denuncia ni celebraci\u00f3n. Eran, sin que yo lo supiera, un acto de identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque ser lagunero es eso: dibujar tu destino en la arena, sabiendo que el viento lo borrar\u00e1, pero tambi\u00e9n sabiendo que ma\u00f1ana lo volver\u00e1s a dibujar.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div><p id=\"pvc_stats_2044\" class=\"pvc_stats all  \" data-element-id=\"2044\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon small\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p><div class=\"pvc_clear\"><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con las im\u00e1genes recreadas de mis dos carteles para que, quien lea, pueda ver lo que estos dise\u00f1os significaron en su momento. 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