{"id":2343,"date":"2026-05-27T14:15:46","date_gmt":"2026-05-27T20:15:46","guid":{"rendered":"https:\/\/vitralia.mx\/?p=2343"},"modified":"2026-05-27T14:19:27","modified_gmt":"2026-05-27T20:19:27","slug":"cronica-nostalgica-de-la-perla-coahuila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vitralia.mx\/index.php\/2026\/05\/27\/cronica-nostalgica-de-la-perla-coahuila\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica nost\u00e1lgica de La Perla, Coahuila"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\"><strong><em>\u201cEn los propios terrenos de este ejido torreonense,<\/em><\/strong> <strong><em>el territorio empez\u00f3 a hablar a trav\u00e9s de Octavio. Me cont\u00f3 que la parcela donde est\u00e1 el taller fue de su padre. Que \u00e9l creci\u00f3 ah\u00ed, entre surcos que parec\u00edan l\u00edneas escritas por el viento, entre acequias que corr\u00edan como venas de agua viva.\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>VITRALIA | Por Jaime Cleofas Mart\u00ednez Veloz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tarde ca\u00eda sobre Monte Real con esa luz oblicua que hace brillar el polvo como si fueran peque\u00f1as brasas suspendidas en el aire.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Caminaba hacia el taller de mi amigo Jos\u00e9 Lauro Gonz\u00e1lez Mart\u00ednez, ese torreonense que conoc\u00ed en Tijuana entre impermeabilizaciones, azoteas calientes y el olor a chapopote que se pega en la ropa como un recuerdo tercamente fiel. All\u00e1 nos hicimos amigos. Aqu\u00ed, en Torre\u00f3n, la vida nos volvi\u00f3 a juntar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El taller estaba abierto, respirando como un animal met\u00e1lico: l\u00e1minas dobladas, herramientas colgadas, el eco de un martillazo que parec\u00eda marcar el ritmo del barrio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lauro, con su calma habitual, ajustaba una pieza mientras me contaba c\u00f3mo hab\u00eda regresado a su tierra, c\u00f3mo hab\u00eda comprado ese terreno a un ejidatario del Ejido La Perla; c\u00f3mo el Infonavit le vendi\u00f3 la casa donde ahora vive, a unas cuadras de ah\u00ed, en Monte Real.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras habl\u00e1bamos, apareci\u00f3 un hombre que caminaba como quien conoce cada cent\u00edmetro del suelo que pisa, Octavio Aguirre. Su presencia ten\u00eda algo de ra\u00edz: firme, silenciosa, inevitable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Salud\u00f3 a Lauro con la confianza de los viejos conocidos y luego me estrech\u00f3 la mano con una fuerza que no era brusca, sino honesta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Octavio no s\u00f3lo era ejidatario. Tambi\u00e9n hab\u00eda sido m\u00fasico en los a\u00f1os 80, integrante de un grupo llamado Caribe Tropical. Y en su voz hab\u00eda algo de eso: un ritmo suave, una cadencia que parec\u00eda venir de otro tiempo, de un escenario improvisado en alguna fiesta del ejido, de noches donde la m\u00fasica y la tierra se mezclaban sin pedir permiso.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"623\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Perla2-1024x623.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2345\" srcset=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Perla2-1024x623.png 1024w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Perla2-300x183.png 300w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Perla2-768x467.png 768w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Perla2.png 1183w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nos pusimos a platicar. Y entonces ocurri\u00f3 lo que siempre ocurre cuando uno escucha de verdad: el territorio empez\u00f3 a hablar a trav\u00e9s de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Me cont\u00f3 que la parcela donde est\u00e1 el taller fue de su padre. Que \u00e9l creci\u00f3 ah\u00ed, entre surcos que parec\u00edan l\u00edneas escritas por el viento, entre acequias que corr\u00edan como venas de agua viva. Que cuando su padre muri\u00f3, la tierra pas\u00f3 a sus manos, no como herencia, sino como mandato. <em>\u201cLa tierra no se recibe <\/em>\u2014me dijo\u2014<em>, se contin\u00faa.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras hablaba, yo ve\u00eda Monte Real alrededor: casas nuevas, bardas altas, calles trazadas sobre lo que antes fue campo. Pero en la voz de Octavio, el ejido segu\u00eda intacto. Pod\u00eda ver el algod\u00f3n brillando bajo el sol, el agua avanzando por los canales, los hombres doblados sobre la tierra, las mujeres sosteniendo la vida desde la cocina, desde el patio, desde la sombra de un mezquite.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ciudad hab\u00eda llegado despu\u00e9s, lenta pero insistente, como una marea que no retrocede. Parcelas vendidas, fraccionamientos levantados, calles que borraron los surcos. Pero Octavio dec\u00eda algo que s\u00f3lo dicen los que han vivido la tierra desde dentro: <em>\u201cEl ejido no se fue. Nom\u00e1s se escondi\u00f3.\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y yo sab\u00eda que era cierto. Porque mientras \u00e9l hablaba, el territorio se reacomodaba en mi memoria: ve\u00eda d\u00f3nde estaba la parcela original, d\u00f3nde corr\u00eda el canal, d\u00f3nde se paraba su padre a mirar el horizonte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lauro escuchaba en silencio, como quien reconoce que su propio regreso a Torre\u00f3n tambi\u00e9n est\u00e1 ligado a esa historia. Su taller, su casa, su vida aqu\u00ed: todo est\u00e1 plantado sobre un pasado que no se ve, pero que sostiene.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La conversaci\u00f3n se alarg\u00f3 sin prisa. El sol baj\u00f3 un poco m\u00e1s. El taller qued\u00f3 envuelto en una luz dorada que parec\u00eda sacada de un recuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y al final, como si la tarde misma nos empujara a cerrar el c\u00edrculo, quedamos en algo sencillo y profundamente humano: un d\u00eda de estos, los tres nos iremos a comer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin prisa, sin agenda, sin m\u00e1s motivo que seguir conversando. Porque hay historias que s\u00f3lo se entienden alrededor de una mesa, con un plato caliente enfrente y la memoria abierta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y mientras me desped\u00eda, pens\u00e9 que eso \u2014esa promesa de comida, de conversaci\u00f3n, de territorio compartido\u2014 era la verdadera herencia del Ejido La Perla: una historia que sigue viva porque todav\u00eda hay quienes la cuentan, quienes la escuchan y quienes la caminan.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"958\" height=\"720\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Perla1-1.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2349\" srcset=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Perla1-1.png 958w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Perla1-1-300x225.png 300w, https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/Perla1-1-768x577.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 958px) 100vw, 958px\" \/><\/figure>\n<div class=\"pvc_clear\"><\/div><p id=\"pvc_stats_2343\" class=\"pvc_stats all  \" data-element-id=\"2343\" style=\"\"><i class=\"pvc-stats-icon small\" aria-hidden=\"true\"><svg aria-hidden=\"true\" focusable=\"false\" data-prefix=\"far\" data-icon=\"chart-bar\" role=\"img\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\" viewBox=\"0 0 512 512\" class=\"svg-inline--fa fa-chart-bar fa-w-16 fa-2x\"><path fill=\"currentColor\" d=\"M396.8 352h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V108.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v230.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm-192 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V140.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v198.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zm96 0h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8V204.8c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v134.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8zM496 400H48V80c0-8.84-7.16-16-16-16H16C7.16 64 0 71.16 0 80v336c0 17.67 14.33 32 32 32h464c8.84 0 16-7.16 16-16v-16c0-8.84-7.16-16-16-16zm-387.2-48h22.4c6.4 0 12.8-6.4 12.8-12.8v-70.4c0-6.4-6.4-12.8-12.8-12.8h-22.4c-6.4 0-12.8 6.4-12.8 12.8v70.4c0 6.4 6.4 12.8 12.8 12.8z\" class=\"\"><\/path><\/svg><\/i> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"16\" height=\"16\" alt=\"Loading\" src=\"https:\/\/vitralia.mx\/wp-content\/plugins\/page-views-count\/ajax-loader-2x.gif\" border=0 \/><\/p><div class=\"pvc_clear\"><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEn los propios terrenos de este ejido torreonense, el territorio empez\u00f3 a hablar a trav\u00e9s de Octavio. 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