En México obtendríamos mayor soberanía transformando la industria eléctrica y la movilidad, que comprometiendo el futuro envenenando el suelo y el agua para extraer gas.

VITRALIA | Por Alejandro Dávila Flores

En nuestro país generamos más de la mitad de nuestra electricidad con gas natural y más del 70% de nuestro consumo de este energético es importado, principalmente de Texas.

En tanto, amenazan con hacernos soberanos aumentando la producción de gas natural en México, empleando técnicas de fracking “ecológico” (whatever that means).

No pueden controlar la contaminación que producen explotando los yacimientos convencionales, pero nos juran que el “nuevo” fracking será milagroso.

En mi opinión, obtendríamos mayor soberanía transformando la industria eléctrica y la movilidad, que comprometiendo el futuro envenenando el suelo y el agua para extraer gas.

Podemos ser más soberanos si reducimos aceleradamente el consumo actual de gas. Eso no solo es ambientalmente deseable, sino económicamente viable.

Lo conducente es que sustituyamos la electricidad que generamos con combustibles fósiles por renovables, electrifiquemos el transporte público masivo e impulsemos la movilidad activa.

Asimismo, permitamos a los tejanos pagar el costo ambiental de sus decisiones, dejemos de usar el retrovisor para definir políticas públicas y abracemos el futuro.

Las soluciones existen, son técnica y económicamente viables, ambientalmente sostenibles y nos permitirían alcanzar mejoras cualitativas y reales en nuestro nivel de vida.

La visión centrada en el consumismo, el cochismo, los negocios ligados a la extracción depredatoria de energéticos y a las infraestructuras de viviendas, vialidades y parques industriales basadas en ese modelo, nos está literalmente envenenando y cancelando la posibilidad de un futuro para nuestros hijos y nietos.

Basta.

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