Diversas asociaciones religiosas no católicas participan de este festejo anual, siguiendo el ciclo lunar bíblico, asimismo, coincidiendo con la Pascua judía y la Semana Santa.

Por David Guillén Patiño

VITRALIA / Saltillo | marzo 30, 2026. – Bajo la convicción de que fue instituida por Jesús la noche previa a su ejecución, diferentes organizaciones de la comunidad evangélica celebrarán este martes —otras el miércoles o jueves— lo que se ha dado en llamar “Santa Cena” o “Cena del Señor”.

Año con año, este festejo, regido por los ciclos lunares en los que se basa el calendario judío, suele coincidir con el periodo de Semana Santa, que, por su parte, se programa siguiendo la tradición y almanaque católicos.

Con ciertas diferencias en su observancia, entre las asociaciones religiosas que acostumbran dicho ceremonial, figuran: Iglesia de Dios (7º día), Iglesia Adventista del Séptimo Día, Testigos de Jehová, Iglesia Luterana, Iglesia Anglicana, Iglesia Metodista y algunas congregaciones presbiterianas.

Este año, la Semana Santa comprenderá los días del 29 de marzo al 5 de abril, mientras que la Santa Cena está prevista para este martes 31, a la puesta del sol, aunque algunas denominaciones, como los Testigos de Jehová, tendrán hasta el jueves 2 de abril su “Conmemoración de la muerte de Cristo”, como le denominan.

Esta observancia casi coincide con la celebración judía de la Pascua, que en esta ocasión abarca desde el atardecer del miércoles 1 de abril, día del Séder de Pésaj o Cena Pascual —inicio del día 14 del mes de nisán—, hasta el anochecer del jueves 9 de abril, según el mandato divino, instituido durante el Éxodo hebreo.

Este memorial vuelve a concordar con la “luna pascual” o “luna rosa” que, según la astronomía y la tradición indígena estadounidense, se refiere al plenilunio que se verifica inmediatamente después del equinoccio de primavera.

La Cena del Señor consiste básicamente en reunirse para reflexionar sobre el significado de la muerte de Cristo, asimismo, para fomentar la comunión espiritual y compartir, en ceremonia especial, el pan ácimo (sin levadura) y el vino (tinto o no fermentado), como símbolos del cuerpo y la sangre de Jesucristo.

Algunas comunidades evangélicas incluyen en la celebración el acto simbólico de lavarse mutuamente los pies, como una manera de recordar el servicio y la humildad de Jesús. Consideran que esta práctica, que habría encabezado Jesús en el Cenáculo, es parte integral de la respectiva liturgia.

Su cumplimiento responde a una ordenanza específica de Jesús, referida en diferentes porciones de la Biblia, como el capítulo 11 de la Primera Epístola a los Corintios y el capítulo 22 del Evangelio de Lucas.

En ambas lecturas se narra que, antes de ser aprehendido para su juicio y martirio, Cristo comió la Pascua con sus discípulos, procediendo a lo siguiente:

“Y habiendo tomado la copa, dio gracias, y dijo: ´Tomen esto, y repártanlo entre ustedes, porque les digo que no beberé más del fruto de la vid hasta que venga el reino de Dios´.

“Luego, tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo distribuyó, diciendo: ´Esto es mi cuerpo, que por ustedes es dado; hagan esto en memoria de mí´”. Enseguida, lavó los pies a sus discípulos.

Tal celebración sería el equivalente a la “Misa de la Cena del Señor” o “Misa vespertina de la Cena del Señor” que lleva a cabo la Iglesia Católica, también conocida como “Servicio de Adoración del Jueves Santo”, es decir, un servicio de Semana Santa que se efectúa en la noche del “Jueves Santo”.

De acuerdo con la liturgia oficial, con ello se abre el “Triduo Pascual” y se conmemora la “Última Cena” de Jesús con sus discípulos de manera más explícita que otras celebraciones de la misa, como el sacramento de la eucaristía.

Loading

Por admin